Museo etnográfico

Recreación museística con exposiciones relativas a la historia, evolución, usos y costumbres de los pobladores de las cuevas.

El hábitat:
– Cueva vivienda:

vivienda cueva

Recreada con mobiliario y enseres de la época.

La que aquí nos ocupa ha sido excavada por la mano del hombre.

En ella encontramos la siguiente distribución: al fondo el dormitorio, una estancia intermedia que funciona como comedor/sala de estar y la cocina la entrada por motivos de ventilación. Cuando la familia que habitaba la cueva era muy numerosa, el conjunto de la misma se utilizaba como dormitorio, extendiendo esteras y colchones para tal uso

El aspecto interno de la cueva depende de los gustos y del nivel económico de sus habitantes. El suelo puede ir desde la tierra batida a la solería, pasando por la piedra, el cemento y el ladrillo. Igual ocurre con el remate de los techos, paredes y nichos.

En las entradas a los dormitorios es frecuente el uso de cortinas que los independice del resto de las estancias.

La sala de estar es corriente que esté decorada con objetos de cobre, con estampas devotas y retratos familiares.

El nicho está presente en casi todas las cuevas y tiene la gran utilidad de servir de repisa y otras veces de minúscula alacena, donde se guardaban distintos objetos. Este se hace más necesario cuanto menor es el número de habitaciones.

– Cueva cuadra:

foto cuadra

cuadra-web

Recreada con aperos y enseres propios del uso al que va destinada

En la cuadra se cobijaban los burros, mulos o caballos, así como sus aparejos. Si ésta tenía más de una habitación, la segunda se utilizaba para guardar las herramientas y de almacén de alimentos no perecederos como grano, almendras, plantas secas, etc.

En ocasiones ha estado comunicada con la vivienda, proporcionándole el calor desprendido por los animales. Este es un elemento común con otras construcciones de zonas rurales. Suele acompañar a la cuadra en cuevas otros pequeños huecos donde se resguardaban gallinas, cerdos o cabras.

– Cueva cocina-hogar:

cocina

Recreada con los elementos básicos que conformaban este espacio.

La mejor medicina es la buena cocina

La forma de cocinar es un rasgo diferenciador de todas las culturas, tanto por los alimentos utilizados como por su forma de elaboración.

La cocina tradicional nos da información sobre el espacio geográfico donde nos encontramos, sus cultivos y el nivel socioeconómico de las familias.

El trabajo:
– Cueva taller de cestería.

cesteria

Las manos son el principal instrumento del artesano

El entrecruzamiento de fibras vegetales flexibles para formar recipientes se practicaba ya en la prehistoria.

Actualmente se puede considerar una actividad modesta debido a los cambios de costumbres en la forma de vida y a la sustitución de las fibras naturales por las sintéticas.

Algunas materias primas son el Esparto, la Enea, la Caña o el Mimbre.

– Cueva taller de fragua

fragua-webEl hierro siempre ha tenido un papel preponderante en la historia de la humanidad y de su evolución. Hace unos 5000 años se empezaron a construir armas, arados y martillos de hierro.

El trabajo del herrero da lugar a elementos esculturales, realizados artísticamente a golpe de martillo.

Barrotes retorcidos, motivos ornamentales en flores u hojas, animales, etc… reflejan el temperamento creativo de los maestros artesanos del hierro.

Granada es una ciudad en la que pervive este arte produciendo rejas, muebles y faroles que nos dan muestra de ello.

Los herreros acompañan su trabajo cantando la copla herida y profunda de un sonoro “Martinete”:

– Cueva taller de cerámica

El origen de la alfarería en nuestra tierra se remonta a la prehistoria, produciéndose una evolución constante a través de los siglos, desde el neolítico, pasando por distintas culturas; romanos, visigodos, árabes, cristianos, hasta la cerámica actual.

En el siglo VIII con la llegada de los musulmanes a Andalucía se introduce el vidriado abriendo un amplio campo de posibilidades técnicas y ornamentales que culminan en la cerámica nazarí.

A partir del siglo XVI con el asentamiento de los cristianos en Granada se produce un cambio gradual tanto de las producciones como de la localización de los talleres o “alfares”, que se desplazan paulatinamente desde el Realejo, que se va convirtiendo en barrio residencial, hacia el Albaycín alto.

Un ejemplo del cambio en el tipo de objetos es que se sustituyen las grandes fuentes utilizadas como plato común de todos los comensales por los árabes, por escudillas individuales utilizadas preferentemente por los cristianos.

Además de por los objetos de cocina como platos, fuentes, cuencos, lebrillos, cántaros, etc… la cerámica granadina es conocida desde tiempos de los árabes por sus bellos azulejos.

Los colores utilizados principalmente son el blanco de fondo y para la decoración el azul, el verde y el marrón. Los motivos decorativos suelen ser hojas y flores dispuestas de forma geométrica, utilizándose a menudo la imagen de una granada o un pájaro como elemento central.

Desde mediados del siglo XX, los avances técnicos han determinado profundas modificaciones en los materiales utilizados tradicionalmente en los alfares granadinos: se ha cambiado el barro del río Beiro por las arcillas catalanas, que llegan listas para el torno; los minerales de cobalto, que se traían desde Almería en penosos viajes a través de la Sierra, se han transformado en pigmentos de síntesis de fabricación alemana; el estaño, que generaba unos suaves fondos rosados, se ha transmutado en titanio, que produce una cubierta blanquísima; el combustible, tradicionalmente vegetación del monte bajo de Granada, ha sido sustituido por electricidad.

Hay artesanos que hacen pervivir la tradición manteniendo las fórmulas y materiales de la cerámica de Fajalauza. Otros artistas, en cambio, realizan una cerámica que incorpora elementos de otras culturas o desarrollando fórmulas plenamente modernas.

Aun así desde sus inicios hasta hoy en la cerámica artesanal persiste la magia de que en su fabricación intervienen el agua, el fuego, la tierra y el aire.

– Cueva taller de telar

telar

EL TELAR: Es un bastidor gigante de madera que tiene dos zapatas o pies verticales, del suelo al techo, para que se quede bien anclado. En ella se sostienen dos rodillos giratorios, llamados plegadores, que se inmovilizan con fuertes clavos. Si el telar es vertical se llama de “alto lizo”; si es horizontal, de “bajo lizo”.

TÉCNICA: La técnica utilizada ayuda a fijar la cronología y la localización geográfica de la pieza. La técnica es una característica del taller, mientras que la decoración cambia con frecuencia.

Hay dos técnicas fundamentales para la decoración: una depende de la trama, y si en lugar de trama se utilizan nudos, la decoración depende del número de nudos, además de combinarse ambos métodos.

PRODUCTOS DEL TELAR: Alfombras, tapices, mantas, cubrecamas, manteles, etc… La alfombra es de origen árabe, tan importante en el ajuar del hogar como en las mezquitas, para resguardarse del frío o como decoración, para satisfacer las exigencias del refinado gusto oriental. La presencia árabe en España hizo que nos familiarizáramos con su uso y con la técnica de su fabricación. Hay algunos documentos históricos que hablan de “alcalinas” y alfombras para referirse a la tapicería morisca.

ELEMENTOS TEXTILES:

Urdimbre: Son los hilos en vertical, retorcidos, crudos y resistentes que dan consistencia al tejido.

Trama: Elemento móvil del tejido, que pasa alternativamente entre los hilos pares e impares de la urdimbre con ayuda de una lanzadera, y está compuesta por varias fibras.

Nudo: forma la decoración, y hay distintos tipos: Turco, Persa e Hispanoárabe.

El valor del tejido depende de la calidad de los materiales, número de nudos trabajados y de la delicadeza de la decoración.

Materiales: Algodón, lana, seda, lino, yute, cáñamo, etc…

Espacios Didácticos:
– Cueva de la naturaleza

“Las aves extienden sus alas, como símbolo de la libertad”

La valiosa avifauna que podemos encontrar en el Sacromonte es un indicador de la calidad ecológica e indicio del bajo impacto de los humanos. Significa que aquí encuentran su alimento y lugar para reproducirse, lo que se traduce en biodiversidad y riqueza natural.

La mayoría de especies que encontramos están adaptadas a vivir en las zonas de cultivos y a nuestra presencia, pues llevamos mucho tiempo conviviendo en el mismo espacio.

– Cueva del hábitat troglodita en el mundo y en la provincia de Granada.

La existencia de cuevas excavadas o remodeladas por el hombre a lo largo del mundo está sistemáticamente asociada a ciertas condiciones climáticas y geológicas, unidas a todo un conjunto de factores económicos, históricos y socioculturales: aparecen sobre todo en zonas de clima árido y seco donde la vegetación es escasa. Igualmente se dan en regiones con bruscos cambios de temperatura, protegiendo del exceso de frío, calor y vientos fuertes.

En este espacio podemos observar distintos lugares de interés que muestran este tipo de arquitectura.

El uso de este tipo de construcciones es múltiple: vivienda, funciones productivas, religioso, etc. dependiendo de la época y el lugar donde se localizan.

Este tipo de construcciones se encuentran en un gran número de países. Un ámbito significativo en cuanto a su localización se da en el área mediterránea. Excavadas desde la Península Ibérica, en el resto de Europa, hasta Turquía, Egipto, Mesopotámica, la India, Asia central, China, América y Australia también aparecen estas construcciones.

La tradicional asociación entre viviendas-cueva y las bajas condiciones socio-económicas de sus moradores ha puesto en peligro este legado, ignorando que actualmente unos 60 millones de personas residen dignamente en cuevas repartidas por todo el mundo. Hoy la puesta en valor de este patrimonio y su atractivo turístico, esta actuando de freno a su desaparición.

– Cueva del flamenco en el Sacromonte.

El Sacromonte, sus danzas y sus cantes han ejercido en todas las épocas poderosa fascinación, desde los primeros viajeros románticos que visitan Granada (y que dan cuenta, en escritos y dibujos, de la realidad artística que se muestra a sus ojos, cautivados por una creación popular para ellos insólita) hasta nuestros días, pero son sobre todo sus zambras las que le dan renombre universal y le confieren una categoría única en el panorama flamenco general.

La palabra española zambra proviene de la voz árabe zamra, que significa fiesta acompañada de música, canto y baile. Semejantes fiestas tenían lugar ya en la Granada nazarí, y siguieron siendo celebradas por los moriscos después de la entrega de la ciudad a los cristianos. La zambra gitana es, por tanto, un endemismo flamenco exclusivo de Granada y, más concretamente, del enclave en que ahora nos hallamos. Definiremos a la zambra como la estilización artística del viejo ritual de la boda gitana, y añadiremos que de ella han surgido muchos de los mejores cantaores, bailaores y guitarristas que ha producido Granada.